Mis creencias intrínsecas: Voz del sano juicio, mal juicio y la Genuina.

 Crecer emocionalmente es como cuando eres niño y estas creciendo, duele, que no es lo mismo que sufrimiento. Pero hay muchas creencias fijas, muchos pensamientos adheridos de nuestros padres, vecinos y sociedades, aquí no culpo a nadie esas personas que crearon esos sistemas de creencias también las heredaron alguna vez. 

 En mi caso lo veo claro, yo mi falta de amor propio viene de mi casa, a ellos tampoco les enseñaron a quererse y es así. 

Miro atrás y veo a mi abuela, siempre le preocupaba lo que dijeran los demás e incluso me obligaba a mentir de pequeña sobre donde vivía y cosas así. 

Ella terminó viviendo en un barrio medio bien, y recuerdo que fui a jugar con una vecina del edificio y antes de subir me dice:

- Katia, dile que estas en el colegio francés y que vives en el paseo de San Antonio, la realidad es que cuando mis padres estaban juntos fui al colegio francés pero al separarse se quedaron sin dinero para pagar el colegio privado y tuve que ir a uno público que estaba en una calle donde habían prostitutas, y el paseo de San Antonio estaba lleno de chalets, pero  San Antonio era un barrio  de clase medio baja. "La vergüenza llega a mi vida.Vivo en un barrio que a mi abuela le avergüenza, Yo soy una vergüenza". Por aquel entonces yo empece a revelarme y cuando subí a casa de la vecina, y me preguntó le dije la verdad... 

-Katia en que colegio estás? 

-en el aguadulce.

-Dónde es?

-Sabes la calle Molino de Viento? (una calle famosa por las casas de prostitutas que hay en una zona de la calle.

A mi abuela se le callo la cara de vergüenza y yo empece a disfrutar de la rebeldía y el poder que esto me daba ante mi abuela. 

Y lo mismo hice con la casa, había un barrio aún peor al lado y se lo nombre también. 

 Recuerdo que mi madre siempre intentó no ser como ella, de echo se como luchó para inculcarme unos valores más humildes, pero también de manera sutil se le escapaban cuando veía que me juntaba con amigos de barrios conocidos, por sus malos vecinos. 

 Está en el ADN y borrar eso requiere de empeño, trabajo y desapego, y ver todo eso molesta duele y puede llegar hasta ser abrumador. Yo a medida que fui creciendo también me vi metida, y me veo en ocasiones, juzgando o presuponiendo, por ello tuve que separarme de mi familia durante mucho tiempo, porque los patrones familiares, las creencias familiares son jodidas de eliminar. 

 El apego es precisamente eso, hacer mía las creencias de otras personas.

 Y durante mucho tiempo sobre todo en mi época de adolescente yo me sentía que en mi casa no me aceptaban, no aceptaban lo que estaba fuera de su cerco de normalidad, de creencias de lo que tiene que ser una hija y hacia donde tiene que ir, los padres muchas veces queriendo ayudar, no se dan cuenta que tratan de moldear a sus hijos como ellos quieren en lugar de dejarles ser. Dejar ser , dejar que formen sus propias creencias y valores, dejar elegir quienes quieren ser. Nos creemos que lo nuestro lo correcto y único, pero no siempre es así, hay maneras y formas tanto vidas vivas que existen.

 A día de hoy lamentablemente no tengo mucha unión en familia, pero me siento completa, porque he decidido hacerme a mí, como yo realmente quiero y quiero vivir una vida plena, así que todos los días me levanto tratando de ser mejor persona y respetándome, pidiendo perdón  a mí o a los demás si me equivoco y puliendome día si y día también. 

Hay 3 voces en mí, la del sano juicio, la del mal juicio y mi voz genuina.

 El sano juicio trata de llevarme a buen puerto, a lo que cree a nivel mental que es lo correcto.

Mal juicio es una voz perra, que me quiere hundir que me dice lo fea que soy, lo gorda que estoy, lo vaga que eres... ( creencias externas, sociales...).

Y cuando estas dos se encuentran tengo que elegir porque cuando entran en disputa, entran duda y dolor de cabeza. Yo ahora tengo más controlado el estar en el sano juicio, pero no es algo fácil, y no siempre sano juicio salgo ganando, o teniendo la razón es por eso que la del mal juicio va a mis deseos a darme la razón cuando no la tengo, y sano juicio me libera pero me toca agachar las orejas en ocasiones, 

Y luego está la mía Genuina es la que mas cuesta oir, es la que me dice que sea integra con mis creencias, pero no hay pensamiento de esta bien o mal, es genuina es pura, seguramente como la de los niños pequeños antes de ser plagados por las creencias colectivas, pero claro muchos dicen que son esas las mentes puras, pero yo no consigo acordarme.

 



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